La irregularidad del régimen de las precipitaciones en nuestro país y las grandes diferencias de caudal entre estaciones, han hecho necesaria la construcción de un gran número de presas y embalses para almacenar el agua suficiente en la época de lluvias, regular los caudales de los ríos para evitar inundaciones y aprovechar estos para obtener energía hidroeléctrica.

Según la definición de la Comisión Internacional de Grandes Presas (Icold), una gran presa es aquella que supera los 15 metros de altura o que, con más de 5 metros, tiene un volumen de embalse de más de 3 millones de metros cúbicos.

En España, las primeras presas se construyeron hace unos 5000 años. De hecho, el inventario de grandes presas, actualmente en explotación, se inicia con las de Cornalbo y Proserpina del siglo II d.C. Sin embargo, el periodo de mayor actividad constructora de grandes presas se sitúa entre 1960 y 1980.

Actualmente, en nuestro país hay más de 1.200 grandes presas, situándose en el quinto lugar del mundo después de China, Estados Unidos, India y la antigua URSS.

Aunque las presas son infraestructuras muy seguras, hay que tener en cuenta que puede existir un riesgo (aunque mínimo) de rotura u avería generando una onda de avenida.

Esta es la razón por la cual la Dirección General de Protección Civil introduce, por primera vez, en su Directriz Básica ante el Riesgo de Inundaciones, los criterios de seguridad para prevenir y limitar social y ambientalmente los riesgos y los daños potenciales que las presas podrían ocasionar. 

En 1995, se aprueba la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones, donde se desarrollan los criterios para la clasificación de las presas y el contenido mínimo de los planes de emergencia de presas clasificadas.

En 1996, se aprueba el Reglamento Técnico de Seguridad de Presas y Embalses, a través de una Orden Ministerial de 12 de marzo de 1996.

Actualmente, están en fase de borrador las tres Normas Técnicas de Seguridad:

  • clasificación, elaboración e implantación;
  • construcción, puesta en carga y llenado;
  • explotación, revisión y puesta fuera de servicio.

 

Consultas y sugerencias: riesgosnaturales@procivil.mir.es