La nieve es una precipitación en forma de estrellas hexagonales de hielo cristalizado que se sueldan entre sí formando los copos. La nieve se va depositando sobre el suelo y si las condiciones son favorables, el espesor adquirido va creciendo de forma muy rápida.

Según su intensidad, las nevadas se clasifican en:

  • Débiles (el espesor aumenta hasta 0,5cm/hora)
  • Moderadas (el espesor aumenta hasta 4 cm/hora) y
  • Fuertes (el espesor aumenta más de 4 cm/hora).

El origen de la nieve está en aquellas nubes en las que existen cristales de hielo sobre los que el vapor de agua se deposita en estado sólido, lo que les hace crecer de tamaño. En su caída, si las temperaturas que se encuentran son inferiores a 0ºC, se unen varios de ellos formando los copos de nieve.

Es frecuente que a las nevadas les acompañen heladas, lo que origina que el manto nivoso sea especialmente peligroso para la circulación en carreteras y el desplazamiento de las personas.

La nieve acumulada constituye una reserva de agua que estará disponible a medida que se va derritiendo.

En el Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos se considera que pueden suponer un riesgo meteorológico a partir del concepto de nevadas moderadas y bajo esta idea se establecen los umbrales para las diferentes zonas del país.

La situación actual de los Avisos de Fenómenos Meteorológicos Adversos por nevadas se puede consultar en:

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Manténgase informado de la situación de las carreteras en:

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Para completar la información sobre este riesgo, en web se puede consultar información sobre la Campaña de vialidad invernal.

 

Consultas y sugerencias: riesgosnaturales@procivil.mir.es