Antes de realizar la salida a la montaña en zona de riesgos de aludes debe:

  • Consultar la predicción meteorológica y el boletín de peligro de aludes. No inicie la salida si el índice de peligro es superior a 3 en la escala europea.
  • Adapte el recorrido a la situación de peligro prevista.
  • En caso de nevadas intensas, superiores a los 40-50 centímetros en 24 horas, se recomienda no salir a la montaña.
  • Consulte las guías de itinerarios existentes y consulte a personas que conozcan la zona (guardas de refugio,…)
  • La excursión se debe adaptar a las dimensiones y características del grupo y al material que se dispone.
  • Debe informar del lugar y ruta al que prevea realizar el itinerario e ir acompañado/a.
  • Debe llevar siempre el material básico de seguridad: detector de víctima de aludes (DVA o ARVA), bastones sonda y pala.
  • Compruebe, antes de salir, que los ARVA funcionen y al salir póngalos en emisión aunque parezca que no haya peligro.
  • Realice una buena planificación de la excursión: prever el itinerario, los horarios, el material necesario, la alimentación y tenga contemplados los contratiempos posibles.
  • Tenga en cuenta que en primavera, o con temperaturas altas, es necesario haber finalizado la actividad antes de las horas de más calor, que es cuando se producen los aludes de nieve húmeda.
  • Se recomienda llevar un mínimo material y equipamiento para la montaña.

Una vez en el campo se ha de observar:

  • El estado de la nieve. En caso de nevadas recientes, se tiene que saber que con 30-40 cm de nieve el peligro de aludes se localiza en las pendientes más inclinadas, y que con 50-60 cm el peligro es generalizado y se recomienda no salir a la montaña. De todas formas, factores como el viento, la temperatura del aire y la superficie de la nieve vieja pueden hacer que con 10-20 cm de nieve reciente una situación sea crítica.
  • La observación de caídas espontáneas de aludes durante la excursión es una importante señal de alarma que no se puede despreciar.
  • En situaciones de calor, hace falta controlar el espesor de capa superficial de nieve húmeda. Cuanto más húmeda sea la nieve, más probables son los aludes de fusión. Clavando el bastón podremos medir el espesor de la nieve húmeda con baja cohesión.
  • Las características del terreno:

La pendiente. La gran mayoría de aludes se producen entre los 30 y 45 grados de inclinación, por lo tanto se debe conocer el valor aproximado de la pendiente donde estamos.

La orientación de la vertiente. Atención con las vertientes situadas a sotavento porque son las zonas donde encontraremos las placas de viento. En caso de calor se deberá evitar las vertientes sur, es donde se producirán con más probabilidad loa aludes de fusión.

El relieve: Atención a las palas regulares y zonas convexas. Un terreno ondulado evita la formación de grandes aludes.

La vegetación: Mientras que un bosque denso es una zona segura, en un bosque calvo se pueden producir aludes.

  • La observación del tiempo. El tiempo atmosférico puede modificar rápidamente la situación.

Durante el recorrido:

  • Circule siempre por zonas seguras:

Dorsales y cornisas, a fin de evitar aludes procedentes de zonas superiores.

Zonas ventosas (situadas a barlovento), ya que siempre habrá menos nieve.

Zonas de relieve ondulado antes que por zonas de gran pendiente.

El bosque proporciona anclajes al manto. Es preferible un bosque denso antes que un bosque claro.

  • Evite las zonas potencialmente peligrosas:

Pendientes más verticales de las vertientes y zonas convexas, donde la tensión dentro del manto nivoso es mayor.

Vertientes de sotavento, a menudo indicadas por la presencia de cornisas (posibles placas de viento).

  • En caso de señales de alarma:

Respeten una distancia de seguridad (como mínimo 10m en el ascenso).

En caso de subir o bajar háganlo por la línea de máxima pendiente.

En el descenso eviten caídas.

Antes de cruzar una vertiente sospechosa busque una ruta alternativa. En caso de no ser posible hágalo por la zona más alta posible de uno en uno, mientras el grupo espera en el lugar más seguro. Tápese la nariz y la boca con un pañuelo.

Si es atrapado por un alud

  • Mantenga la calma e intente huir por el lateral más próximo en dirección diagonal y descendente.
  • Cierre la boca para que no se llene de nieve.
  • Agárrese a cualquier roca o árbol para no ser arrastrado.
  • Libérese de esquís, planchas o raquetas para evitar quedarse atrapado/a.
  • Si no encuentra agarradero, luche para permanecer a flote en el alud mediante movimientos natatorios contra la oleada y al mismo tiempo protegerse la cabeza de las rocas.
  • Si permanece sepultado, es importantísimo adoptar forma de bola y tratar de salir antes de que el alud se modere, antes que se detenga en el valle, porque se endurecerá en pocos minutos.
  • Para respirar aire, desplace la nieve con los brazos y con las rodillas e intente hacer una cámara respiratoria.
  • Antes de moverse se debe saber en qué posición se encuentra: haga gotear la saliva de los labios: Si va hacia la nariz es que se está boca abajo.
  • Si no puede salir, no haga esfuerzos inútiles, muévase lo menos posible, respire lentamente y atienda la ayuda.

Búsqueda de una víctima

Inmediatamente los compañeros tendrán que encontrar la víctima lo más rápido posible. Se pondrán todos los ARVA en recepción y, mientras un miembro del grupo dirige la operación desde fuera y vigila que no caigan más aludes, los restantes empezarán la búsqueda a partir del punto de desaparición de la víctima, observando a la vez posibles indicios superficiales.

No se puede perder tiempo yendo a buscar ayuda hasta que hayamos localizado a la víctima.

Es muy importante practicar el rescate con ARVA; si hay un accidente no se puede improvisar.