Notice: Undefined index: previo in C:\Apache24\htdocs\revistadigital\revistaNoticia.php on line 14
Revista Digital, Reducción del Riesgo de Desastres. Dirección General de Protección Civil y Emergencias
FotoCabecera. Ministerio del interior. Dirección General de Protección Civil y Emergencias
Nº 11  · Verano 2019
Revista digital
Reducción del riesgo de desastres
    Comisión Técnica del Comité Español
de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres
CONVERSATORIO SOBRE LA GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES (GRD), CON MIEMBROS DE COMUNIDADES DEL PUEBLO WOUNAAN DE LOS MUNICIPIOS DEL BAJO BAUDÓ Y EL LITORAL DE SAN JUAN, DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ, PACÍFICO COLOMBIANO. (PARTE I) icono ver más volver 

EQUIPO RESPONSABLE DEL ESTUDIO:

Fundación Plan
Carrera 15 # 87 - 86
www.plan.org.co
Bogotá. Colombia

Gabriela Bucher Balcázar (Presidencia)
Eliana Restrepo Chebair (Vicepresidencia Innovación y Conocimiento)
María Alejandra Montoya (Dirección de Implementación Programática)

Coordinación del estudio:
Engels Germán Cortés Trujillo (Asesor Técnico Nacional)

Asesoría técnica de contenidos:
Marcela Henao Álvarez (Asesora Técnica Nacional)
Maribel Riaño Sanabria (Asesora Técnica Nacional)
Viviana Luna Benavides (Oficial de Protección)
Mario Vallejo Murcia (Gerente Unidad de Programas Chocó)

Consultoría
Henry Adolfo Peralta Buriticá (Investigador)

Corrección de estilo:
Marcelo Rivas Quintero

Este estudio pertenece íntegramente a la Fundación Plan en Colombia (www.plan.org.co, miembro de Plan Internacional (https://plan-international.org/). 

 

RESUMEN EJECUTIVO:

El presente documento, titulado Conversatorio sobre la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), con representantes de varias comunidades Wounaan de los municipios del Bajo Baudó y el Litoral de San Juan, Departamento del Chocó, Pacífico colombiano, es el resultado del trabajo de la Fundación Plan con las comunidades Wounaan en dos zonas específicas del Departamento del Chocó, en el marco del Proyecto DIPECHO VIII, de prevención de desastres para comunidades afro-colombianas e indígenas, cofinanciado por ECHO de la Comisión Europea, Plan Alemania y la Fundación Plan en Colombia.

En él se plantean tres grandes apartados que dan razón de la labor realizada por la Fundación Plan a lo largo del desarrollo del proyecto. En primera instancia se presenta una sección llamada INTRODUCCIÓN Y METODOLOGÍA (PARTE I), en la cual se enmarca la introducción, objetivos, aspectos conceptuales y de contexto, pero sobre todo la explicación del Conversatorio realizado con las comunidades Wounaan de las zonas referidas anteriormente en junio de 2014. En dicha actividad se dio un diálogo con enfoque diferencial entre representantes de las propias comunidades Wounaan –sabedores y sabedoras del mundo de adentro- y personas de la Fundación Plan -sabedores y sabedoras del mundo de afuera-, para entender cómo se ve la GRD en el imaginario y el diario vivir de los indígenas Wounaan.

En la segunda sección, llamada SABERES DE ADENTRO EXPRESADOS EN EL DIÁLOGO (PARTE II), da cuenta de la información recopilada en el Conversatorio, teniendo como base teórica el modelo ROSA –de Recuerdo, Observación, Sueño y Algoritmo- de acercamiento a un imaginario ajeno a las convenciones occidentales de pensamiento. En este aparte solamente se expresa lo dicho por las y los representantes de las comunidades Wounaan, sin realizar ningún tipo de interferencia desde el mundo de afuera.

En la tercera sección, cuyo título es INTERPRETACIÓN Y RECOMENDACIONES (PARTE II), se tiene la visión de la Fundación Plan sobre la concepción y la percepción del Riesgo que tienen estas comunidades Wounaan en el Departamento del Chocó. Todo esto está ligado en un eje de trabajo que considera los cuatro elementos de la naturaleza –fuego, aire, agua y tierra- como parte fundamental en la vida de la comunidad y que tienen relación directa con los riesgos que ésta padece y  las posibles soluciones a estos. También se hace un análisis de los aspectos culturales del imaginario indígena y cómo este facilita o dificulta un trabajo en la GRD con enfoque diferencial en estas comunidades. En tercera instancia se trata el problema del suicidio u homicidio de niños y adolescentes, que se encontró en la conversación con las comunidades y en el trabajo de campo, emparentándolo con los peligros externos que tienen los Wounaan y otros pueblos indígenas de Colombia para su subsistencia, como es el caso de ser afectados por los actores participantes en el conflicto armado colombiano. Por último se presentan unas recomendaciones propuestas por la Fundación Plan para que optimizar el trabajo en la GRD con las comunidades indígenas (en particular estas comunidades Wounaan del Pacífico colombiano), de manera que tanto las entidades estatales, como las organizaciones que participan en la GRD y la comunidad puedan realizar una labor que produzca resultados satisfactorios y benéficos para el pueblo Wounaan.

Es importante decir que el trabajo realizado por la Fundación Plan solo da explicaciones, interpretaciones y recomendaciones sobre las comunidades indígenas Wounaan con las cuales se trabajó en el proyecto. Sin embargo, está en nuestras expectativas el que este documento sirva de base a replicar en otros contextos y con diferentes pueblos y minorías del país, para un buen actuar en las políticas, estrategias y acciones en la GRD en Colombia. 

INTRODUCCIÓN Y METODOLOGÍA

1.    INTRODUCCIÓN:

La sociedad colombiana es estructuralmente heterogénea y se conforma de distintas culturas y maneras de ver el mundo, con pueblos afrocolombianos, campesinos, indígenas, rom, población blanca, mestiza, nacional y extranjera. Consecuentemente, el artículo 7 de nuestra Constitución Política (1991) declara que “El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.” En esta amalgama conviven espiritualidades ancestrales y modernas, cosmovisiones urbanas y rurales en constante interacción pero insuficientemente reconocidas por la institucionalidad del que llamamos mundo de afuera (constituido por las culturas dominantes del país, pero externo a las comunidades indígenas y otros pueblos en los diferentes territorios). Esos “saberes del mundo de adentro” (al interior de cada cultura), la convivencia y la interacción con ellos son fuertemente desaprovechados en la planificación del desarrollo, tal como lo entendemos desde la perspectiva occidental: la de “los saberes del mundo de afuera” (Peralta, 2014). 

Se habla entonces de encuentros y desencuentros entre el mundo de afuera y los diversos mundos de adentro, en los cuales el de afuera usualmente intenta imponer sus saberes y prácticas, obteniendo resultados no siempre positivos. Esto también ocurre en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) en el país, cuando se trata de involucrar no sólo a los pueblos indígenas sino también a otros. Esta interacción entre los diversos mundos vive pero no resuelve las diferencias culturales desde las variadas formas de ver, comprender y conocer el territorio; desde lo político, lo económico y lo social, alejándose de una dimensión del mundo de afuera asentada en lo intercultural. Las distancias que marcan estas perspectivas requieren de un esfuerzo colectivo para ser acortadas mediante acciones voluntarias y sostenibles en el tiempo, por parte de todos los actores sociales que conforman el “mapa de la interculturalidad” en el país. Es necesario que se reconozca y respete la diversidad y, por la misma vía, desde un enfoque diferencial se garantice la inclusión de todos los actores de la población, como niños y niñas, adolescentes, hombres, mujeres, adultos y adultas mayores y personas en situación de discapacidad.

Así, se hace pertinente una comprensión del territorio nacional de “abajo hacia arriba”, que no implique relación alguna de jerarquía sino un abordaje que parte de lo local, desarrollando una interacción propositiva desde las diversidades culturales, como también una nueva visión desde el mundo de afuera forjada en las identidades “transfronterizas” de las poblaciones indígenas, afrocolombianas, campesinas y mestizas que ocupan dicho territorio. Esto con el fin de reconocer y visibilizar las particularidades locales, las relaciones y usos diferentes que hombres y mujeres construyen y ejercen sobre el territorio que habitan, posibilitando de esta manera una nueva visión desde el mundo de afuera forjada en las identidades y los saberes fronterizos de las minorías en Colombia. Aquí vale aclarar que se entienden por saberes fronterizos todas aquellas formas que restituyen lo que las visiones hegemónicas borran o diluyen. Es una categoría utilizada en los análisis y estudios postcoloniales, en la cual se referencia el examen hecho a los residuos de las prácticas colonialistas subsistentes hoy en día, así como las relaciones de poder entre los distintos grupos étnicos y raciales de las sociedades postindustriales. 

De esta forma, se presenta entonces el diálogo como un facilitador para cerrar la brecha existente entre las personas “sabedoras del mundo de afuera” con las personas “sabedoras del mundo de adentro”, permitiendo tender los puentes conceptuales y pedagógicos necesarios entre las culturas escritas y orales, para avanzar hacia la construcción de espacios de reflexión-acción sobre lo que significa gestionar los riesgos en el territorio. 

Como bien lo plantea Paulo Freire (2004), el diálogo “es un acto creador que permite el encuentro entre los seres humanos para la reflexión y la acción en búsqueda de su liberación. Es el que revela la “palabra verdadera”, es decir la praxis, donde la unión entre reflexión y acción es estrecha, y con la cual es posible transformar el mundo. Así las cosas, la palabra que no transforma la realidad no puede considerarse como diálogo. Éste se da entre pares que se reconocen y se valoran y sólo es posible fuera de una relación de dominación y manipulación; se sustenta en el amor, la fe, la humildad, la confianza y la esperanza que permite construir relaciones horizontales.”

Lo anterior supone entonces entrar de lleno en un diálogo que considere la diversidad en las formas de conocer: establecer una comunicación horizontal -sin relaciones de superioridad- entre la oralidad del mundo de adentro, con la escritura del mundo de afuera; respetar la elaboración de un conocimiento arraigado a espacios específicos, poseedores de funciones y relaciones manifestadas desde el concepto cosmogónico de sus lógicas espacio-temporales para relacionarse y actuar con el territorio. 

El punto de partida es conversar, compartir, reflexionar sobre las diferentes formas de cómo se ve, escucha, percibe y piensa el territorio, la vida y la relación con la naturaleza. Este es el eje del diálogo, pues el territorio es el escenario donde converge la vida, donde se “ombligan” la naturaleza y los seres humanos, siendo ésta una de las concepciones de relación e identidad que tienen los pueblos indígenas con ese mismo territorio. Es donde la lengua, las costumbres, las creencias y las tradiciones toman la fuerza necesaria para construir un espacio justo y digno. Por eso este encuentro se constituye como un espacio de aprendizaje y des-aprendizaje de los actores institucionales y comunitarios que en él participan. También es importante reconocer que la edad y madurez,  los roles asignados en la comunidad y las relaciones de poder al interior de ésta, conforman el ciclo vital de todo un andamiaje social y se convierten en ejes movilizadores de interacciones.  

Éstas, con encuentros y desencuentros, marcan distancias y aproximaciones de las estructuras sociales y organizativas entre las personas, las cuales requieren ser equiparadas para establecer una relación igualitaria entre los dos mundos. Por eso pretendimos entrar de lleno en un diálogo con enfoque diferencial que considerara la diversidad en las formas de conocer y de relacionarse con el territorio y sus riesgos.

Así pues, este encuentro entre “sabedores y sabedoras del mundo de adentro” y “sabedores y sabedoras del mundo de afuera”, buscó reflexionar sobre lo que significa la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) en algunos de los territorios del pueblo Wounaan ubicados en los municipios del Bajo Baudó y Litoral del San Juan, Departamento del Chocó, Pacífico colombiano. De esta manera podrán explorarse vías de integración de los saberes ancestrales en las acciones de la GRD que los involucran, y reconocer esos saberes para optimizar los métodos y los alcances de la nombrada GRD.

2.    OBJETIVO GENERAL:

Facilitar la expresión de los saberes y las cosmovisiones de los pueblos indígenas en relación con la GRD, considerándolos de forma respetuosa en el proceso de introducción, formación y organización alrededor de ésta. Se busca así optimizar los resultados en la protección de la vida, su calidad y las posibilidades de desarrollo de las comunidades, teniendo en cuenta la preservación de las culturas originarias de Colombia. 

Esto es, pretendemos evitar que la GRD sea presentada, o peor, impuesta a los pueblos indígenas exclusivamente desde las perspectivas técnicas y culturales dominantes del país; que se desconozcan las creencias, conceptos, costumbres y prácticas ancestrales, ni se fuercen sin mediación alguna obligaciones, procesos y acciones lejanas de las prioridades y las cotidianidades de los pueblos indígenas. Por el contrario, buscamos acercar la GRD a la vida diaria y a los riesgos significativos para el cerca de centenar de pueblos originarios de Colombia; así como explorar, reconocer y aprovechar los saberes, intereses y experiencias con el espacio y la lógica que los pueblos indígenas han utilizado ancestralmente para simbolizar y significar sus territorios, muchas veces con éxito frente a las amenazas que estos contienen. Al considerar la construcción de interacciones cosmogónicas y simbólicas entre los distintos seres y elementos que se encuentran en la naturaleza, se propiciarán relaciones de complementariedad y equilibrio en función de la vida de quienes habitan los distintos espacios, para enriquecer y hacer más viable la GRD en sus respectivos contextos.

3.    OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

-    Conversar, compartir y reflexionar sobre las diferentes formas de ver, sentir, percibir, pensar y actuar los procesos de construcción del riesgo y la gestión de estos en el territorio.

-    Reflexionar sobre la forma y el fondo de los conceptos, las nociones, los términos y las acciones para comprender y aplicar la GRD en territorios indígenas.

4.    ALCANCE:

El alcance de los aprendizajes logrados en el Conversatorio realizado en el 2014 con miembros de algunas comunidades Wounaan de los Municipios del Bajo Baudó y el Litoral del San Juan, en el Departamento del Chocó en la costa Pacífica colombiana, aplica únicamente para las características propias de estas comunidades, en esos territorios y momentos particulares. Sin embargo, sí pretendemos proponer algunas líneas generales que ayuden a replicar la iniciativa con otras comunidades, otros pueblos, otros territorios y otros momentos. Al fin y al cabo no se trata de lo que les enseñemos sino de lo que aprendamos de ellos, para, de manera conjunta y específica en cada contexto, optimizar la GRD que a su saber y entender pueda afectar no solo su vida y su futuro sino sus respectivas culturas.


 
 

Comunidades cubiertas por el DIPECHO VIII, al Sur del Departamento del Chocó. Las más cercanas al Océano Pacífico y los grandes ríos tienden a ser de población mayoritariamente afro descendiente, mientras que las ubicadas hacia los afluentes menores, selva adentro, de más difícil acceso y más expuestas al conflicto armado, son de mayoría indígena, especialmente Wounaan, con alguna presencia Emberá.

 

5.    CONTEXTO:

El Conversatorio fue acordado en junio de 2014 en el municipio de Quibdó, Departamento del Chocó, como resultado de la MESA DE DIÁLOGO INTERINSTITUCIONAL SOBRE GESTIÓN DEL RIESGO CON ENFOQUE ÉTNICO, conformada a finales de 2013 en el marco de los proyectos DIPECHO VIII implementados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Estrategia de Reducción de Riesgos de Desastres de la Organización de las Naciones Unidas (EIRD), la Cruz Roja Colombiana y la Fundación Plan, con el acompañamiento de la Unidad Nacional para la GRD de la Presidencia de la República (UNGRD). Se planteó capitalizar la experiencia de dichas organizaciones y potenciar las relaciones con las autoridades tradicionales para orientar la práctica institucional y comunitaria frente a la GRD, enmarcada en la Ley 1523 de abril de 2012. 

Precisamente fue en esta mesa donde se evidenció la necesidad de identificar aspectos fundamentales con miras a las acciones de GRD en los territorios indígenas, bajo un marco de corresponsabilidad, reconocimiento mutuo y respeto. El Conversatorio realizado hace parte del ejercicio propuesto por esta Mesa como prueba piloto para comprender la percepción, las prácticas y dinámicas frente al riesgo de desastres de algunas de las comunidades Wounaan cubiertas por el proyecto DIPECHO VIII a cargo de la Fundación Plan, y orientar la articulación local con las instancias del Sistema Nacional para la GRD (SNGRD). 

Los proyectos DIPECHO son el más grande programa global de preparativos para emergencias y desastres de origen natural, financiados en su mayor parte por ECHO, que es la sigla que identifica al Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea. La Fundación Plan comenzó a proponer, obtener y ejecutar proyectos DIPECHO en Colombia desde el 2009, en la sexta ronda de los mismos en el país. Este Conversatorio forma parte de la octava ronda, como parte del proyecto de prevención de desastres naturales con comunidades afro-colombianas e indígenas en el Departamento del Chocó, cofinanciado por Plan Alemania y la Fundación Plan, y ejecutado entre el 2013 y el 2014.

6.    SOBRE LAS COMUNIDADES SELECCIONADAS:

Desarrollamos el proyecto DIPECHO VIII mencionado en estos territorios, porque fueron priorizados para la intervención urgente en GRD por la UNGRD (2012), y porque sus comunidades también figuran dentro de las prioridades de nuestros lineamientos estratégicos (Fundación Plan, 2012). Además, su clara disposición fue un factor clave en la elección. Invitamos también a algunas comunidades Emberá presentes en menor número en los mismos territorios, pero dificultades logísticas y de coordinación no hicieron posible su participación. Con la misma intención fueron invitados los Coordinadores de los Consejos Municipales de GRD (CMGRD) de ambas localidades, quienes forman parte de las comunidades afro pero representan a la institucionalidad local, habitan territorios cercanos, conocen las interacciones con las comunidades indígenas y las problemáticas locales alrededor de la GRD.

La siguiente es una breve caracterización sociodemográfica de las comunidades participantes: 

“Los Wounaan, denominación que significa gente, son un pueblo indígena que habita en la cuenca del bajo San Juan, los municipios de Istmina y Pizarro, en el río Curiche, el municipio de Juradó y en el río Docampadó en territorio colombiano, así como en la comarca Emberá-Wounaan, en Panamá, ubicada en la región del Darién, tierra del río Tuira –el más grande de Panamá- provincia que alberga el segundo gran puente ecológico en Centro América. Son cerca de 9000 personas que hablan una lengua proveniente de la familia Chocó, origen lingüístico que comparten con la etnia Emberá, con la que cohabitan en cierta porción del territorio chocoano.

Sobre la influencia de estas dos etnias, se debe anotar que a partir del siglo VII se produce una continua influencia cultural externa sobre las etnias que habitan esta región, que ha incidido fuertemente en la trasformación de sus costumbres, formas de organización social y política, de sus sistemas de producción y de creencias. De allí que, como lo afirman algunos Antropólogos, se desvirtúe la idea de una cultura indígena Chocó primigenia y se hable más bien de procesos de mayor o menor aculturación, sincretismos y readaptaciones, y que a pesar del origen común de estos dos grupos indígenas, situación confirmada desde la mitología, la lingüística y la etnología, es importante anotar que entre ellos mismos se consideran absolutamente diferentes.

Tomando particularmente la zona chocoana, el territorio donde viven los Wounaan está al sur del departamento, dividido en dos zonas: la primera comprendida por la cuenca del río San Juan, a partir del lugar donde desemboca su afluente, el Bicordó, y siguiendo el curso fluvial hacia el delta, donde se abre en varias bocas para tributar sus aguas al Océano Pacífico, y la segunda zona conformada por la porción costera que comienza en las bocas del San Juan y continúa al norte hasta llegar al río Usarragá.  

Su tipo de poblamiento tradicional es el lineal disperso, lejos del mar, donde la población se reparte en las cabeceras de las quebradas que van a los ríos, en viviendas localizadas a orillas de las corrientes fluviales donde la vía acuática une a estas casas y permite una fácil comunicación por medio de las canoas, que rompen el aislamiento detro de la conservación de una privacidad familiar. Caseríos o poblados no hay muchos, aunque cabe anotar que por presiones de misioneros y autoridades gubernamentales que buscaban un mayor control del grupo, actualmente ya no existen viviendas de 2 o 3 tambos como hace treinta o treinta y cinco años, sino comunidades con treinta, sesenta, cien o ciento treinta casas con escuelas, teléfonos puestos de salud y otros servicios” (Observatorio, 2010).

Otra fuente también se refiere a las características de este pueblo indígena de la siguiente manera, para mayor claridad: 

“Los Wounaan, Waunana, Nonama o Noamá (persona), entre otros nombres, son una población nativa que ha ocupado tradicionalmente las zonas media y alta del río Docorodó (“Do” es la palabra del idioma chocó para río), que es un afluente del occidental del río San Juan. 

Tradicionalmente los territorios de mayor poblamiento de la etnia indígena Wounaan, se localizan en las zonas centrales de la región del Pacífico de Colombia; en las cuencas baja y media del río San Juan (Municipio Litoral del San Juan), hasta la Serranía Wounaan al norte y Bahía Málaga al sur (Municipio de Buenaventura). 

Las versiones de las historias del origen, los territorios ancestrales y los mundos de los universos Wounaan están relacionados con la tierra habitada, los cuales tienen algún nexo con fenómenos naturales y la formación y los cambios de elementos físicos como son el agua, los ríos, el mar y las montañas. También tratan algunos acontecimientos en relación con el paso de otros seres por diferentes lugares y épocas de sus territorios. En estos se muestran las maneras como mitigaban los riesgos naturales y externos.

Sin embargo, el conflicto armado colombiano, el uso comercial de la tierra y otras dinámicas sociales han generado un impacto devastador en este pueblo y su permanencia en su territorio ancestral, razón por la cual la Corte Constitucional ordenó al gobierno colombiano la formulación de un Plan de Salvaguarda Étnico para el pueblo Wounaan y 33 pueblos indígenas más que se encuentran en riesgo de desaparecer física y culturalmente (Auto 004 de 2009).” (CAMAWA, 2000). 

 

A la izquierda comunidad Wounaan de Buenavista, en el Municipio del Bajo Baudó. A la derecha Togoromá Quebrada, comunidad también Wounaan en el Municipio del Litoral del San Juan.

7.    BASE CONCEPTUAL:

Nuestra Política para la Gestión del Riego de Desastres explica que la misión de Plan implícitamente incluye el trabajo en casos de desastre. “Habilitar a la niñez desfavorecida, sus familias, y sus comunidades para que satisfagan sus necesidades básicas y aumenten su habilidad para participar y beneficiarse de sus sociedades” y “promover los derechos e intereses de la niñez del mundo” son especialmente importantes para enfrentar los riesgos de conflicto, degradación ambiental y desastres causados por fenómenos naturales o por la intervención del hombre.” (Plan Internacional, 2009). El mismo documento afirma que “las comunidades resilientes minimizarán la vulnerabilidad de la niñez y juventud”, y “en la medida de lo posible, el trabajo de Plan cumplirá con los estándares locales e internacionales.” Por eso seguimos las normativas legales y los lineamientos generales del Sistema Nacional para la Gestión de Riesgos (SNGRD) en Colombia, del que formamos parte. Adicionalmente, “Plan siempre se esforzará por cumplir el Código de Conducta para la Cruz Roja Internacional y Movimiento Media Luna Roja y ONGs que trabajan en la Asistencia en caso de Desastres y mantener los principios de la Carta Humanitaria según lo presenta el Proyecto Esfera” (Proyecto Esfera, 2011), y otros de orden global, entre ellos los enfoques de Género, Protección, Derechos de la Niñez y Diferencial en todas nuestras acciones, por lo que nos es inconcebible desarrollar la GRD a nivel comunitario sin tener en cuenta las voces, las historias, las necesidades, las vulnerabilidades, los intereses, los derechos, las obligaciones, las capacidades, la dignidad y la importancia de todos los actores sociales, desde la diversidad de sus realidades. Por esto, permanentemente intentamos enriquecer los lineamientos generales del SNGRD y nuestra práctica de los mismos con los enfoques mencionados.      

Los pueblos indígenas colombianos son un magnífico ejemplo de comunidades diversas, y por lo tanto el trabajo con ellos ofrece una excelente orportunidad de aplicar los enfoques bajo los cuales actúa la Fundación Plan. Así, este Conversatorio es una muestra relevante de esta aplicación.  

8.    ASPECTOS METODOLÓGICOS:

La metodología general para la realización del Conversatorio tomó elementos del Desarrollo Comunitario Centrado en la Niñez – DCCN (Zuurmond, 2010), nuestro enfoque de Género (Plan International, 2011) y el modelo ROSA (Peralta, 2014), que es el acrónimo de Recuerdo, Observación, Sueño y Algoritmo, y es una estrategia interpretativa de saberes entre el “mundo de adentro” y el “mundo de afuera” que permite valorar, recuperar, registrar y resignificar los saberes de los actores de la experiencia. Paralelamente indagamos sobre los roles, los recursos, las valoraciones y la participación de cada una de las personas participantes en el Conversatorio. En general seguimos las sugerencias de Urrego y Montealegre (2011), respecto a buscar una Acción sin Daño que abriera espacios de dialogo en la deconstrucción permanente de lo dado y lo naturalizado, propiciando la construcción participativa desde las diferentes formas de ver, sentir y conocer el mundo, y dando paso a los saberes de las personas y a las prácticas derivadas con toda la carga simbólica y sus sincretismos.

El ejercicio de recuperación y resignificación de saberes fue coordinado por el equipo técnico de la Fundación Plan, con el apoyo del Consultor externo que aportó el modelo ROSA. Planteó la necesidad de estar atentos y reflexivos sobre las propias formas de pensar y analizar; es decir, exigió una mirada compleja que implicó la reflexión acerca de la manera como se conoce e interpreta la realidad multideterminada y dinámica entre las personas, entendiéndolas como “sujetos con identidades múltiples y contradictorias, portadores de historias y con capacidad de transformarlas (Bello, 2011). 

El principal tema orientador para motivar el diálogo desde un enfoque diferencial con los diversos participantes fue el territorio, tomando la definición más integral de tierra y territorio elaborada por Urrego y Montealegre como “construcción social e histórica que se referencia en aspectos tangibles, pero se concreta en el conjunto de condiciones que determinan los niveles de calidad de vida, las oportunidades de equidad y las potencialidades para la realización de las identidades propias”. Igualmente, “es el espacio en donde se proyectan y materializan los sueños y los proyectos de vida de los individuos y colectivos”. Posteriormente se pensó la forma cómo se expresan y entienden los cuatro elementos de la naturaleza (fuego, aire, agua y tierra) en el territorio, las relaciones y tensiones con los cuatro elementos desde cada rol y las diversas formas de ocupación. Así mismo, el territorio fue representado en la cartografía social por su significancia cultural e histórica, su desarrollo y las variables de protección y conservación por los actores locales para establecer sus relaciones espaciales.

La Ley 1523 de abril de 2012 establece el conocimiento del riesgo como “un proceso clave y fundamental en la toma de decisiones para la reducción de éste” (Congreso de Colombia, 2012).  Por otro lado, la mayor parte del conocimiento del territorio habitado por las comunidades Wounaan, sus dinámicas y sus riesgos está contenido en los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro”, que son los niños, las niñas, las mujeres, los hombres, las y los jóvenes y las autoridades indígenas, conformadas mayoritariamente por hombres adultos.  Entonces, los saberes que emergieron producto del diálogo entre “el mundo de adentro” y “el mundo de afuera” fueron recogidos, organizados y analizados mediante el uso de la estrategia interpretativa ROSA, así:

Del Recuerdo se valoraron y recuperaron los saberes contenidos en los registros orales, textuales y contextuales de las memorias de las y los participantes del mundo de afuera (registros técnicos y antecedentes de emergencias y desastres ocurridos en el pasado en los territorios habitados por las comunidades participantes en el conversatorio), y los del mundo de adentro (recuerdos comunitarios).

De la Observación se valoraron y recuperaron los saberes contenidos en la percepción de las comunidades indígenas que se manifiestan en las señales de la naturaleza y las señas del cuerpo (sensaciones que indican qué va a suceder algo), así como los saberes contenidos en la observación técnica e ilustrada de los participantes del mundo de afuera.

Del Sueño se valoraron y recuperaron los saberes contenidos en el componente onírico de las comunidades participantes, en los sueños cotidianos individuales y colectivos, así como los sueños inducidos (a través de plantas) por la ritualidad propia de estas comunidades. 

Del Algoritmo se valoraron y recuperaron los saberes contenidos en los conocimientos, las técnicas, las herramientas e instrumentos para conocer, monitorear y relacionarse con el territorio apoyados en el uso de las prótesis tecnológicas, principalmente utilizadas por el “mundo de afuera” y algunas veces apropiadas y adaptadas para ser usadas por el “mundo de adentro”.

Por lo demás, éste no fue un espacio convencional de formación en el que la Fundación Plan facilitara conocimientos y habilidades en un grupo determinado: tenemos criterios participativos y dialógicos para los procesos formativos, y en este caso el propósito fue el de explorar, escuchar y comprender lo que las comunidades, específicamente las del pueblo Wounaan de los municipios citados, entienden, quieren y proponen alrededor de la GRD, para aprovechar estos insumos en posteriores acciones sobre del tema. Por esta razón no eran pertinentes las metodologías clásicas ni generales de enseñanza/aprendizaje. Nos cuidamos de no desplegar lo que sabemos de la GRD, porque esa nunca fue la intención.    

El trabajo realizado se erigió como un diálogo, en el que nuestra función fue más la de preguntar, escuchar, entender y registrar, concertando previamente las actividades y contando con los debidos permisos de las autoridades indígenas y la comunidad para el uso total o parcial de las imágenes y lo conversado. Nos interesó construir una cultura que combinara de manera equilibrada el desarrollo de las actividades y las reflexiones un ambiente íntimo, de libre expresión, de cero calificaciones ni emisión de juicios, de respeto y cercanía entre las personas para que la comunicación fluyera fácil y claramente. Ahora bien, para lograr nuestro objetivo fue necesario un proceso, descrito a continuación:

8.1 APROXIMACIÓN: 

Nuestros proyectos suelen estar precedidos de una fase de acercamiento, diálogo, construcción de confianza, consulta previa y formulación conjunta de objetivos, tiempos y métodos con las comunidades. No queremos llegar, dictar un taller e irnos, sino que buscamos conocer y que nos conozcan, preguntar y responder, identificar y tener en cuenta tanto los liderazgos como aquellas voces que son menos escuchadas, conciliar entre los objetivos de nuestra intervención y los intereses comunitarios.  

De esta forma presentamos nuestros proyectos y acciones ante los liderazgos reconocidos pero también ante la comunidad en su conjunto, y en privado con la mayor diversidad posible de actores, especialmente las y los menos empoderados y más marginados. Explicamos claramente qué hacemos, cómo lo hacemos y en cuánto tiempo aproximado planeamos hacerlo; aclaramos lo que no hacemos y en lo que no nos podemos comprometer. En suma, planteamos qué esperamos de la comunidad y sus diferentes actores, qué pueden ellos esperar de nosotros y llegamos a acuerdos para el desarrollo de las actividades.

En este caso empezamos ese intercambio con las comunidades desde la formulación del Proyecto DIPECHO VIII, a partir del segundo semestre de 2012. Desde ese momento convocamos y escuchamos a las comunidades en las discusiones sobre los lugares y las actividades en que se desarrollaría el proyecto. En el 2013 el proyecto tuvo su inicio, e involucramos a las mismas comunidades en sus actividades según lo concertado.

 
A la izquierda, reunión de presentación del proyecto a autoridades y representantes de las comunidades afrodescendientes e indígenas en Pizarro, cabecera del Bajo Baudó. A la derecha, el mismo tipo de reunión con miembros de la comunidad Wounaan de Bajogrande, en el mismo Municipio.  

8.2 CONVOCATORIA:

Para el Conversatorio invitamos a las comunidades, por medio de sus Cabildos y Gobernadores (quienes son sus puentes de comunicación con el exterior), a elegir libremente veinte (20) personas entre hombres, mujeres, niños y niñas de los diferentes asentamientos cubiertos por el proyecto, como representantes de los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro”. Aunque todas ellas hablan y entienden el español como segunda lengua, nos aseguramos que dentro del grupo participaran al menos dos (2) Docentes, que normalmente ofician como traductores, para garantizar la seguridad en la participación y la fluidez en los diálogos. 

Como “sabedores y sabedoras del mundo de afuera” participamos ocho (8) personas de la Fundación Plan, tanto de nuestra Unidad de Programas del Chocó como de la oficina de Bogotá, una (1) representante de la Unidad Nacional para la GRD, uno (1) de la Estrategia para la RRD de las Naciones Unidas, dos (2) representantes de la Dirección de Asuntos Indígenas de la Presidencia de la República y un (1) consultor externo con experiencia en trabajo en la GRD con comunidades indígenas del Departamento del Cauca, quien propuso algunas de las herramientas aquí descritas. También participaron los Coordinadores de los Consejos de GRD de ambos municipios, quienes pese a no formar parte de las comunidades indígenas sino de las afrodescendientes también presentes en los mismos municipios, consideramos importante su integración por conocer el territorio, los canales institucionales locales y su interacción con estas comunidades.

8.3 REALIZACIÓN:

El Conversatorio se realizó en la ciudad de Quibdó, capital del Departamento del Chocó, el 25 y 26 de junio de 2014. Desde un par de días antes recogimos en lancha (único medio de acceso a sus territorios) a los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro”, los reunimos en Pizarro, la cabecera del Bajo Baudó, y los transportamos a Quibdó por vía aérea. Para la mayoría fue su primer vuelo y algunas y algunos no habían salido antes de su comunidad; observamos todas las medidas previstas en nuestras Políticas de Protección (Fundación Plan, 2009) y de Seguridad (Plan International, 2008), junto con los protocolos del Departamento de Seguridad de Naciones Unidas (UNDSS, 2015), al que estamos adscritos.

Vale aclarar que inicialmente consideramos más conveniente realizar el encuentro en Pizarro, en un entorno más cercano, con necesidades y medios de transporte menos ajenos para algunas de las personas participantes, pero una epidemia en esta localidad, relacionada con la contaminación de las fuentes de agua, nos hizo cambiar de idea por el bienestar de todas y todos. En Quibdó proveímos la totalidad de los requerimientos de alojamiento, alimentación y logística en condiciones dignas y cómodas para todas las personas participantes.  

8.4 DESARROLLO DEL DIÁLOGO:

-Día uno.

Por iniciativa de los Wounaan el encuentro inició con una danza de bienvenida ofrecida por ellos mismos; la Fundación Plan aportó la logística y los elementos requeridos (parumas -faldas ceremoniales-, flautas, tambores y pintalabios).  Luego se dio comienzo a las actividades del Conversatorio, divididas en cinco momentos específicos que fueron ideados y propuestos por los “sabedores y sabedoras del mundo de afuera” del equipo de la Fundación Plan. 

Propusimos dos temas axiomáticos y generadores de saberes en ambos mundos: el desarrollo sostenible (en el territorio habitado en particular), y la identificación de amenazas, vulnerabilidades y fortalezas de la comunidad y su territorio. En ellos, la pregunta, el diálogo constructivo y las herramientas metodológicas permitirían la apertura de un canal de intercambio, así:

De la siguiente manera se desarrollaron los cinco momentos del conversatorio:

Primer momento: los elementos.

En el ritual de inicio (momento de gran simbolismo) se reunieron todas las personas participantes en la actividad en un mismo círculo, sin nadie delante ni detrás de nadie, representando de esta manera la ausencia de jerarquías, la igualdad de autoridad y de importancia en la participación de todas y todos. Desde este círculo de los saberes y de la palabra se realizó la presentación general y se construyeron los acuerdos para ese espacio (enfatizando la importancia de un intercambio de opiniones donde nadie tenía la verdad absoluta, en el cual las diferencias eran elementos de encuentro, de apertura, respeto por la palabra y la información). Así mismo, pedimos la autorización a los integrantes de la comunidad para la toma de fotografías y videos, para la participación de las mujeres y para utilizar la información del Conversatorio para generar nuevos aprendizajes y saberes.

Sin dejar la organización circular, utilizando elementos físicos e impresiones gráficas como simbolización -espejo y reflejo- de la forma como conciben el territorio sistémico unido a las dinámicas y concepciones de los pueblos y sus cosmovisiones, se presentaron cinco imágenes determinantes en el Conversatorio. La primera de ellas representaba el territorio y las otras los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, aire agua y tierra. Con el objeto de unificar y validar el significado de la imagen por los participantes, en su lengua nativa, la persona facilitadora invitó a cada uno de los integrantes del círculo a tomar un objeto del centro o una lámina que lo representara, la observara y la asociara con la cercanía y usos en su vida cotidiana. Posteriormente, cada persona compartió al grupo el porqué esa lámina u objeto está asociado con la naturaleza y la vida o la forma de vivir. 

Las sabedoras y los sabedores de adentro tradujeron a Wounaan los materiales escritos usados en el Conversatorio.

A media mañana, finalizando el primer momento se tomó el refrigerio, localizándolo al interior del círculo para poder conservar esa organización del espacio.

Segundo momento: territorio cambiante.

En este punto se hizo necesario organizar varios sub-círculos o grupos de acuerdo con el número de personas participantes, el ciclo vital, el sexo y el rol de cada quien en la comunidad. Estos sub-círculos sólo fueron integrados por los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro”, pero cada grupo fue acompañado por dos “sabedores o sabedoras del mundo de afuera”: una para facilitar el diálogo y la otra con el rol de observación y registro. Dichos grupos quedaron conformados así: 

Proyectamos esta organización para propiciar que cada grupo se expresara libremente según sus características diferenciales, sin las restricciones asociadas a sus roles tradicionales. Previamente consultamos con los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro” su autorización y su concepto de relevancia de esa forma de trabajo, a la que accedieron.

De esta manera cada sub-círculo reconoció y reflexionó sobre los cuatro elementos de la naturaleza -fuego, aire, agua, tierra- en el territorio; sus usos, su cercanía y posibilidad de acceso, entre otras cuestiones. Para este momento se utilizó un juego diseñado para el proyecto: La Baraja de la GRD – Los cuatro elementos. En éste, los elementos, las amenazas y riesgos relacionados con ellos fueron representados en las cartas de una baraja, posibilitando su reconocimiento incluso por personas no lectoras. El juego facilitó una caracterización simbólica y homogénea del territorio por las personas participantes en cada sub-círculo, desde una perspectiva de ánalisis y comprensión de las relaciones que las personas establecen con su entorno. Así se reafirmó que es la misma naturaleza la que posibilita la explicación de las interrelaciones entre sus elementos y las personas.

 
A la izquierda, grupo de niñas. A la derecha, de hombres. Abajo, grupo de mujeres trabajando con La Baraja de la GRD – Los cuatro elementos.

A partir de allí se continuó con el juego de naipes, derivando hacia la actividad de Los elementos en movimiento: el fuego, el aire, el agua y la tierra fuera de control que visibilizó y dio continuidad al diálogo sobre la GRD. En este instante entraron en consideración las tres temporalidades: el antes, el durante y el después de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades del territorio, relacionadas con los cuatro elementos de la naturaleza y con las personas que hacen parte de ella.

Nuestra pretensión fue no invadir el relato indígena con los “saberes de afuera”. Por eso no usamos los términos convencionales para la GRD, sino una secuencia de imágenes de los cuatro elementos en movimiento: fuego, incendio y tormentas eléctricas; aire (viento), casas destechadas y vendavales; agua, inundación y lluvias fuertes; tierra, terremoto y deslizamientos. Así propiciamos que el diálogo grupal se enfocara sobre la imagen, el impacto del evento, a quiénes afecta, la posibilidad de saber por qué ocurre y qué se puede hacer. Estos interrogantes continuaron la aproximación al eje de trabajo de Desarrollo Sostenible desde la base que “todo lo que hay en la naturaleza tiene espíritus que dan fuerza, cantan, gritan y lloran”, que es también un “saber del mundo de adentro”. 

Tras el juego, la conversación se centró en las diferentes temporalidades, preguntándonos sobre las amenazas y riesgos:

Vale aclarar que las y los facilitadores no realizaron estas preguntas a manera de lista de chequeo, sino que las introdujeron poco a poco según el desarrollo de la conversación. Al final de la actividad, en todos los sub-círculos se indagó sobre la percepción alrededor de la variabilidad y el cambio climático en sus territorios, también en el mismo lenguaje utilizado por los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro”.

Tercer momento: el territorio y el desarrollo sostenible.

En este momento los sub-círculos se dieron a la elaboración de la cartografía Territorio y Desarrollo Sostenible, realizada por las y los “sabedores del mundo de adentro”. Allí no se trató el Desarrollo Sostenible como lo entendemos desde “afuera”, sino como la mera posibilidad de mantener y mejorar las condiciones de vida a lo largo del tiempo. Muyuy (2012) nos ilustra que “los Pueblos Indígenas del mundo tienen claro que no hay un único concepto indígena de “desarrollo”. Desde luego, en el ejercicio de la libre determinación, los Pueblos Indígenas han puesto en el escenario internacional el concepto de desarrollo con cultura e identidad, debatido ampliamente en el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas, como búsqueda o construcción de un concepto propio de desarrollo “que tenga en cuenta las propias visiones y perspectivas de los Pueblos Indígenas, así como estrategias que respeten sus derechos individuales y colectivos, promuevan la libre determinación y la sensibilización y sean pertinentes para su situación y sus comunidades” para alcanzar el buen vivir/vivir bien comunitario, bien-estar, plenitud y armonía o el concepto que a bien tenga cada pueblo, organización, cabildo, resguardo para la vida individual y comunitaria.”

Así, las preguntas sobre estas categorías se llevaron a cabo con la realización de un taller de “cartografía social” que propuso realizar el dibujo de los territorios o comunidades por parte de cada sub-círculo, utilizando materiales dispuestos con anterioridad y con los que se representaron los diferentes elementos del paisaje sobre un pliego de cartulina.  Aparecieron aquí:

  • Los principales elementos hídricos, como ríos, quebradas o el mar.
  • Las montañas. 
  • Las viviendas, caminos y demás elementos construidos por la comunidad.
  • Las diferentes clases de vegetación reconocidas, incluidos los diversos tipos de cultivos. 
A la izquierda y arriba, cartografía social realizada por los jóvenes Wounaan. Al centro a la derecha, por el Coordinador del CMGRD del Litoral del San Juan. Abajo a la derecha, por las mujeres y las niñas, bastante más detallada en los asuntos familiares y comunitarios.
 

Una vez se obtuvo la representación de los territorios y teniendo como centro de conversación los mapas, se realizaron las siguientes preguntas, señalando a continuación las respuestas en el mapa con convenciones gráficas:

  • ¿Qué actividades realizan hombres y mujeres? 
  • ¿Qué roles cumplen los hombres, las mujeres, las niñas y los niños en la comunidad? 
  • ¿Qué eventos de la naturaleza, asociados a los elementos, pueden suceder y afectarles?
  • ¿Cómo esos eventos afectan diferencialmente a hombres y mujeres?
  • ¿Cuáles son las causas de esos eventos?
  • ¿Qué se hace y qué se podría hacer para que esos eventos de la naturaleza no les afecten?
  • ¿Qué se hace para conservar los elementos de la naturaleza?
  • ¿Qué se hace para conservar la vida de cada una de las personas de la comunidad?
  • ¿Qué problemas se observan con los elementos de la naturaleza?
  • ¿Qué se hace con las basuras y demás desechos producidos por la comunidad?

Es preciso decir que conforme avanzó el diálogo sobre las preguntas propuestas se integraron otras, con el fin de reconocer los roles de género y la percepción y/o aceptación que pudieran tener las acciones que se implementan en los proyectos de GRD que se relacionan con el territorio.

-Día dos. 

Cuarto momento: territorio en continuo desarrollo.

En el segundo día iniciamos con una ronda y cada facilitador y facilitadora retomó su trabajo en sub-círculos, propiciando la culminación del Conversatorio y la elaboración de su dibujo sobre el espacio de territorio cambiante.

En un círculo de los saberes y de la palabra (similar al del primer momento), y a partir de su territorio habitado, cada grupo presentó -desde las particularidades de las personas, su ciclo vital, su género y rol asignado en la comunidad- su simbolización territorial, la incidencia en la organización del uso y manejo del territorio y las características de las relaciones de las personas con éste. Todo ello a partir de la configuración de su percepción de realidad, la cual es semejante a un tejido que se une al cordón umbilical a través de la mezcla de hilos de colores, que aparece sobre el territorio con una sucesión de figuras y lugares familiares que tienen nombres y significados que explican las características, usos, historias y memorias de los acontecimientos con él relacionados.

En tal sentido, esta sabiduría tiene vigencia en la actualidad para resolver tensiones territoriales entre las distintas entidades y personas, estableciendo así unidades y diversidades que se articulan a través de semejanzas. De esta manera se puede constituir un sistema de relaciones en el cual se integren el pensamiento ancestral y la GRD. 

Al finalizar la presentación de cada grupo se preguntó a todas las personas asistentes: ¿Usted cómo haría para que el territorio y los espíritus de la naturaleza no acaben con las casas, con los cultivos, con la cultura y con la vida de las personas? Este interrogante quedó abierto, como iniciador del quinto momento del Conversatorio.

Quinto momento: la vida y el territorio en armonía.

En el círculo de los saberes y de la palabra se realizó la presentación de cada uno de los grupos sobre lo que nos une y nos diferencia en cada momento específico. Al término de la segunda mañana se invitó a todas las personas participantes a expresar libremente sus comentarios, vivencias y experiencias sobre el Conversatorio y el proyecto DIPECHO VIII. Por último, exploramos la evaluación de la actividad en su conjunto. En general los comentarios fueron muy positivos. Finalmente, nos encargamos del retorno de los “sabedores y sabedoras del mundo de adentro” a sus comunidades, de nuevo con las mejores condiciones posibles de seguridad y comodidad.

Retroalimentación a las Comunidades Wounaan, y autorización para publicación.

No quisimos caer en el error común de extraer información de las comunidades indígenas sin retornarles luego las conclusiones y los aprendizajes logrados, ni concertar su autorización para publicar los resultados del conversatorio. Por eso planteamos esa devolución en dos formas:

-  Redacción de un reporte escrito y gráfico específico para las comunidades.

-  Presentación física y oral de ese reporte a las comunidades en septiembre del 2015.

Durante las reuniones de presentación respondimos preguntas de las comunidades sobre el estudio, y recibimos su aprobación. Más allá, el Sr. Aristarco Conquista Membache (2015), Presidente y Representante Legal de la Asociación de Autoridades Indígenas del Alto Baudó, Asaiba, la entidad local de gobierno que permitió nuestro ingreso para el desarrollo del proyecto y del conversatorio, también manifestó su acuerdo con los resultados del mismo, nos autorizó verbalmente y por escrito para su publicación y uso académico.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

 

La segunda parte en la siguiente edición continuará con:

SABERES DE ADENTRO EXPRESADOS EN EL DIÁLOGO

9.  SABERES EXPRESADOS EN EL CONVERSATORIO:

9.1 SABERES CONTENIDOS EN EL RECUERDO: 

9.2 SABERES CONTENIDOS EN LA OBSERVACIÓN:

9.3 SABERES CONTENIDOS EN EL SUEÑO:

9.4 SABERES CONTENIDOS EN EL ALGORITMO:                                                  
            9.4.1 Saberes a escala municipal:                                                                             
            9.4.2 Saberes a escala de Resguardo:                                                                      
            9.4.3 Saberes a escala comunal:                                                                               

INTERPRETACIÓN Y RECOMENDACIONES

10. SABERES EXPRESADOS EN ROSA Y SU RELACIÓN CON LOS ELEMENTOS DE LA NATURALEZA:

11. SOBRE LOS ASPECTOS CULTURALES QUE FACILITAN Y DIFICULTAN LA GRD CON ENFOQUE DIFERENCIAL:  

11.1 SEGÚN SUS ROLES: 

11.2 SEGÚN SU VALORACIÓN:  

11.3 SEGÚN LA PARTICIPACIÓN: 

11.4 SEGÚN EL ACCESO Y EL CONTROL DE LOS RECURSOS: 

11.5 SOBRE EL CONCEPTO DEL TIEMPO: 

12. SOBRE LA MUERTE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES POR SUICIDIO O POR LOS DUENDES:

13. RECOMENDACIONES:            

15. BIBLIOGRAFÍA:                         

 

icono ver más volver 
www.proteccióncivil.orgRevista digital. Reducción de riesgo de desastresrevista@procivil.mir.es
©2014 Dirección General de Protección Civil y Emergencias - Quintiliano, 21 - 28002 Madrid - España
Ministerio del Interior