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Revista de Protección Civil

COLABORACION
Medio Ambiente

El Parque de la Sierra y Cañones de Guara

En Aragón, las sierras prepirenaicas exteriores se extienden en una franja que abarca desde la Sierra de Santo Domingo (Norte de Zaragoza) a la del Mongay. En la porción central y más elevada de estas sierras se encuentra el Parque de la Sierra y Cañones de Guara, cuyo nombre alude únicamente a la sierra más elevada (Tozal 2.077 m.), pero que abarca también a otras sierras de menor entidad como son Bonés, Águila, Gabardiella, Arangol, Lupera, Balcés y Sevil.
Este espacio natural protegido se encuentra inscrito en el cuadrilátero que tiene como vértices las poblaciones de Sabiñánigo, Aínsa, Barbastro y Huesca.
La declaración como Parque de la Sierra y Cañones de Guara se produjo por Ley 14/1990 de 27 de Diciembre de las Cortes de Aragón.

GEOMORFOLOGÍA

Las sierras exteriores, aunque no en altura, participan de rasgos comunes con el macizo pirenaico, tanto en materiales como en acontecimientos tectónicos, contemporáneos a la formación de este macizo.

Las sierras exteriores son alóctonas, es decir, han sido desplazadas hacia el sur formando el frente de los grandes mantos de corrimiento que se han despegado desde su lugar de origen. En un primer momento se generaron unos pliegues en dirección norte-sur y, posteriormente, una nueva fase tectónica desarrolló el gran eje principal de este a oeste. En las mayores alturas (Tozal, Cabeza, Cubilas) de este eje se hace evidente el modelado periglaciar, destacando las extensas gleras del Tozal de Guara.

Salto del Roldán

Al norte de las sierras, aparece un relieve en cuestas sobre depósitos continentales denominado cuenca molásica; son los estratos de arcillas, margas y areniscas de la alineación Monrepós-Aineto y de la depresión Nocito-Bara.

Al sur de las sierras exteriores, aparece el relieve en mallos, modelados sobre conglomerados que fosilizan parcialmente el borde sur de los mantos de corrimiento.

El sustrato calizo –procedente del Cretácico– de las sierras exteriores favorece una intensa karstificación, proceso físico-químico de disolución de las rocas que da lugar a unas formaciones muy características: lapiaces, depresiones como las dolinas y los poljés, cuevas, solencios, simas, surgencias y sumideros.

En el Parque el karst está representado abundantemente en las sierras de Guara, Gabardiella, Arangol, Balcés y Sevil.

Pueden encontrarse lapiaces en la ermita de la Virgen de la Sierra, de Yaso, en el camino desde Pedruel hasta Cabezo de Guara.

Uno de los mayores atractivos del Parque, de hecho figura en el nombre, son los Cañones. El agua ha modelado los impresionantes cañones de los ríos que atraviesan el Parque de norte a sur

Las dolinas tienen su máxima expresión en los Llanos de Cupierlo donde se presentan 248 dolinas en una superficie de 3,45 km2.

Al este de Cupierlo se encuentra el poljé de los Aveles. Otros poljés son el de las Paúles en Gabardiella, el de de Ciano, al norte de San Julián de Banzo y el de los Fenales.

La caverna más famosa de todo el Prepirineo es el Solencio de Bastarás, que presenta un desarrollo de más de 8 km e incluye enormes salas como El Recó con una altura de 110 m. Otros solencios de la zona son la Cueva de Chaves y los de Santa Cilia, Morrano y Pedruel.

Existen surgencias importantes en Bastarás, La Támara y la Fuente de la Verrala.

En cuanto a las simas, especial mención merecen las Gralleras Alta y del Yaso en Bastarás y, sobre todo la Grallera Alta de Guara con una profundidad de casi 300 m.

Por último, uno de los mayores atractivos del Parque, de hecho figura en el nombre, son los Cañones. El agua ha modelado los impresionantes cañones de los ríos que atraviesan el Parque de norte a sur, generalmente siguiendo las charnelas de los anticlinales procedentes de la orogénesis alpina. Los ríos que surcan el Parque son, de este a oeste, Flumen, Guatizalema, Calcón, Formiga, Alcanadre, Mascún, Isuala o Balcés, Vero y Fornocal. Los tajos que forman estos ríos reciben un gran número de nombres: foces, saltos, vales (aún sin haber valle), palomeras, estrechos, oscuros, gorgas (o derivados de éste, como gorgonchón) y, en general, cañones.

CLIMA Y VEGETACIÓN

La orientación general este-oeste del relieve produce un gradiente climático NO-SE, debido a que la influencia de las masas de aire húmedo atlántico proporcionan unas precipitaciones medias anuales en el N y el O que sobrepasan los 900 mm mientras que en SE apenas alcanzan los 700 mm distribuidos, además, con una mayor irregularidad y con un período de sequía estival de al menos dos meses.

Por otra parte, la continentalidad del clima sigue un patrón opuesto al de las precipitaciones, aumentando hacia el SE, donde se da una mayor amplitud térmica.

La elevación relativa del terreno y los valles de los ríos provocan que las masas de aire frío desciendan hacia el sur por lo que las nieblas y heladas invernales en el Parque son un fenómeno mucho menos frecuente que el contiguo Somontano.

Las nevadas son frecuentes en invierno en las zonas altas pero la persistencia de la nieve es escasa salvo en ventisqueros y vallonadas de umbrías próximas a las cumbres más altas.

Estas características climáticas, junto con el acusado desnivel topográfico, la anfractuosidad del relieve y la diversidad de sustratos proporcionan una gran variedad en la vegetación que, por otra parte, presenta un gran número de especies pirenaicas en su extremo meridional de distribución así como de endemismos locales.

En la vertiente septentrional, la comunidad forestal climácica es el quejigal, que ocupa las superficies menos intervenidas de la depresión Bara-Belsué. Hacia el Norte, las sierras de Belarra y Aineto presentan relieve en cuesta por alternancia de niveles de areniscas y arcillas. En las primeras el esquelético suelo mantiene un matorral de erizón con rodales de pino royo, y en las depresiones arcillosas crecen quejigales más o menos densos (selva de Azpe). Estas sierras han sido profusamente repobladas con pino laricio.

Ascendiendo por la umbría aparecen, en primer lugar, pinares de pino royo de tendencia atlántica donde entran diversas especies de carácter eurosiberiano, destacando los rodales de haya en los barrancos más frescos. Le sigue en altura el pinar musgoso, también con el pino royo como especie dominante. En vallones con suelo más profundo se pueden encontrar bosquetes relícticos de abeto. Una enorme glera, de más de un kilómetro de desarrollo sucede en la Umbría de Guara al pinar musgoso. Está colonizada por una comunidad herbácea especializada, con notables endemismos (Aquilegia guarensis, Cochlearia aragonensis), y festoneada por pies dispersos de Pinus uncinata.

Finalmente, en la zona cacuminal a 1600m de altitud, se encuentra una meseta kárstica ocupada por dolinas en cuyo fondo se desarrollan cerrillares densos. En los suelos secos aparece un mosaico de pastizales, alternando con matorrales de erizón y enebro rastrero con bosquetes ralos de pino moro. Cuando el suelo es más profundo crecen grandes matas de boj que ofrecen refugio a especies nemorales.

En la vertiente meridional el bosque climácico es un carrascal denso continental de sustrato arbustivo más pobre que el litoral. Las sardas de coscoja se extienden por intervención antrópica y del fuego. En áreas más degradadas se da paso al romeral con boj y aliaga y en último término a un lastonar seco. En las vaguadas con suelos más frescos el bosque climácico es el quejigar. En los niveles conglomeráticos, coincidentes por lo general con áreas libres de inversiones térmicas, aparece una gran variedad de estirpes termófilas asociadas a suelos secos y pedregosos. Dominan aquí coscojares, enebrales, sabinares y en suelos algo mejores, madroñales. En los barrancos más frescos y abrigados, de esta zona se forman bosquetes de encina similares a los litorales acompañados por un estrato arbustivo de gran riqueza específica con madroño, labiérnago, durillo, lentisco, zarzaparrilla, adelfilla e incluso acebo.

Los cantiles y roquedos de los barrancos son colonizados por plantas muy especializadas, que forman asociaciones ricas en taxones endémicos (Petrocoptis montsicciana ssp. guarensis, Valeriana longiflora).

Al ascender en cota empieza a dominar el boj, retirándose la carrasca a gleras secas y soleadas. En los fondos de valles orientados a mediodía perduran ejemplares añosos de quejigo. En orientaciones más umbrosas aparecen pinares espontáneos de pino royo con sotobosque de boj, tejo y acebo. Las solanas pedregosas aparecen cubiertas uniformemente por un denso matorral almohadillado de erizón con matas dispersas de boj.

En el Parque están presentes 137 especies de mariposas diurnas

FAUNA

Asociadas a la variedad y grado de conservación de la vegetación, así como a las singulares formas del relieve aparecen en el Parque una gran variedad de especies animales.

En invertebrados cabe destacar la presencia en el Parque de 137 especies de mariposas diurnas entre los insectos, así como la presencia del cangrejo de río autóctono, entre los artrópodos.

Ya en vertebrados, son de especial interés la culebra de Esculapio y la víbora áspid entre los reptiles, el tritón pirenaico, entre los anfibios y la trucha común entre los peces.

Entre los mamíferos destacan el jabalí, el corzo y la nutria, así como pequeños depredadores como la garduña, la gineta y el tejón.

Pero el grupo faunístico más destacado y que es causa de que el Parque de la Sierra y Cañones de Guara y su Zona Periférica de Protección haya sido declarado Zona de Especial Protección para las Aves en 1989, lo constituye el de las aves rupícolas, con importantes poblaciones reproductoras dentro de su territorio. Cabe destacar el quebrantahuesos con 9 parejas, el alimoche con 20-25, el buitre leonado con 400-500, el águila real con 10, el águila-azor perdicera con una pareja, el halcón peregrino con 10-12, el búho real con más de 5 y la chova piquirroja con más de 100. Además, entre las aves forestales destacan el pito negro, la culebrera, el aguililla calzada, el abejero europeo, el chotacabras gris... etc. y en las zonas altas el acentor alpino y la perdiz pardilla como invernantes.

LA PRESENCIA HUMANA

En la actualidad la despoblación es una característica que afecta al ámbito territorial del Parque de manera muy acusada. La población no alcanza los 1000 habitantes en una superficie de 80.739 ha. y se encuentra dispersa en 31 núcleos habitados. La población está, además, desigualmente repartida; pues la mayor parte de esos núcleos y habitantes se encuentra en la vertiente meridional. Hay que añadir también la existencia de 23 núcleos deshabitados, principalmente en la vertiente septentrional.

Resulta paradójico que esta despoblación actual tenga lugar sobre la parte del territorio aragonés donde primero hizo su aparición el hombre, como parecen atestiguar numerosos testimonios arqueológicos.

Las muestras de la primera presencia del hombre en este territorio se encuentran en las pinturas rupestres del Paleolítico Superior de la Cueva de la Fuente del Trucho, donde aparecen figuras lineales de caballos, manos en negativo y diversos temas geométricos. Del periodo Mesolítico existen muestras de arte rupestre levantino en el Covacho de Arpán L, con figuras de ciervos, arqueros y esquematizaciones humanas.

En la actualidad la despoblación es una característica que afecta al ámbito territorial del Parque de manera muy acusada. La población no alcanza los 1.000 habitantes en una superficie de 80.739 ha. y se encuentra dispersa en 31 núcleos habitados

En el Neolítico, el hombre se convierte en agricultor y pastor sedentario y ya puede empezar a hablarse de asentamientos humanos. El abundante material aparecido en las excavaciones realizadas por el Museo Arqueológico Provincial en la Cueva de Chaves da fe de la larga ocupación humana de esta cueva desde el Neolítico hasta la Edad del Hierro.

La cultura megalítica ha dejado su representación en los dólmenes de Ibirque (Caseta de la Bruja), Belsué (La Piatra), El Palomar, Losa Mora y los de Paúles de Sarsa.

De la Edad del Bronce sobresalen las abundantes muestras de pintura rupestre de tipo esquemático dispersas en numerosas cuevas del entorno del Vero.

De la romanización se conservan en el Museo Arqueológico algunos objetos como monedas halladas en Nocito, Bastaras y la Cueva del Toro y tres bustos de marmol que aparecieron empotrados en los muros del santuario de San Úrbez. De factura romana es, así mismo, el puente de Villacantal, sobre el río Vero.

En la época visigótica destaca el establecimiento de monasterios como los de San Úrbez y San Martín de La Val de Onsera, aún en pie hoy.

Durante la presencia musulmana en la Península Ibérica, Guara fue un territorio fronterizo que para los carolingios formaba parte de la Marca Hispánica y que los musulmanes incluían en la Marca Superior de Al-Andalus. La huella musulmana tiene su más importante exponente en el castillo de Alquézar.

Tras el desplazamiento de la frontera hacia el sur hubo un moderado florecimiento durante los ss X al XII que dejó como testimonio un muestrario de iglesias y ermitas románicas como las de Bara, Nasarre, Bagüeste, Las Bellostas, Sarsa de Surta, Santa María de Belsué, Sescún, San Úrbez, Can de Used, Fabana, Arraro, Bastaras y Yaso.

Es de destacar el conjunto francogótico de pinturas murales de inicios del siglo XIV existente en la iglesia de San Fructuoso, en Bierge, en su mayor parte repuestas hoy a su lugar de origen tras haber sido trasladadas a lienzo en 1949 y dispersadas en museos de Huesca, Barcelona, Toronto y Nueva York.

Por su importancia como escenarios de tradicionales romerías de los pueblos comarcanos, hay que señalar el santuario de Santa María de la Nuez, edificio del siglo XVI remodelado en el XVIII y elevado a dicha categoría en 1996 con motivo del 450º aniversario de su consagración como iglesia, y el de San Cosme y San Damián, del siglo XVIII, ubicado éste bajo una impresionante visera rocosa de conglomerado.

La población se ha mantenido en unas condiciones de vida duras y en un fuerte aislamiento a lo largo de los siglos, durante los cuales las actividades humanas, en gran medida, han modelado el territorio configurándolo tal como hoy puede apreciarse. En la década de los sesenta del siglo XX comenzó una fuerte despoblación que dio origen a la situación actual.

ZONIFICACIÓN Y REGULACIÓN DE USOS

De acuerdo con lo establecido en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque de la Sierra y Cañones de Guara aprobado por el Gobierno de Aragón por Decreto 164/1997, en función del estado de conservación de los recursos naturales y de la presencia y fragilidad de elementos físicos y bióticos singulares, los terrenos incluidos en el ámbito espacial del Plan se clasifican en cuatro categorías, tres correspondientes a la Zona de Parque (Reserva, Uso Limitado y Uso Compatible), a las que se suma la Zona Periférica de Protección. La categoría de Uso Limitado se divide a su vez en tres subcategorías en función del valor ecológico principal existente en la zona de que se trate: vegetación, geomorfología o fauna. La de Uso Compatible, en dos, dependiendo del grado de antropización menor o mayor de la zona de que se trate. En función de la zonificación, los distintos usos están regulados con un mayor o menor grado de restricción.

Así, en relación con el uso público del Parque, están reguladas diversas actividades como el descenso de cañones, la escalada, la espeleología, la circulación de vehículos a motor, la bicicleta de montaña, las acampadas o el vuelo con o sin motor. Antes de realizar cualquiera de ellas es necesario informarse de las restricciones existentes y de las condiciones necesarias para su práctica, en su caso.

Direcciones de interés:
Dirección del Parque de la Sierra y Cañones de Guara
Av. La Paz, 5
22071 Huesca
Teléfono: 974 23 06 35
Fax: 974 23 01 96

Centro de Interpretación y Acogida de Visitantes del Parque
Ctra. de Rodellar s/n
22144 Huesca
Teléfono: 974 31 82 38

Oficinas de información del Parque en Arguis, Santa Cilia de Panzano y Lecina
Centro de Interpretación de Arte Rupestre de Colungo
Ayuntamientos de Abiego, Adahuesca, Aínsa-Sobrarbe, Alquézar, Arguis, Bárcabo, Bierge, Boltaña, Caldearenas, Casbas de Huesca, Colungo, Huesca, Loporzano, Nueno y Sabiñánigo.

 

Ministerio del Interior Revista Protección Civil

Número 10 - Diciembre 2001

DGPC